Qué es la alopecia areata y por qué cuesta tratarla

En la alopecia areata el sistema inmunitario ataca por error los folículos y el pelo cae en placas redondas u ovaladas, que cuando son muy numerosas dan lugar a la forma multifocal. A diferencia de la alopecia androgenética, hormonal y progresiva, puede aparecer de golpe y evolucionar de forma imprevisible: hay quien se recupera solo y quien desarrolla una alopecia total (todo el cuero cabelludo) o universal (todo el vello corporal, incluidas cejas y pestañas). Suele debutar en la infancia o la adolescencia, aunque puede aparecer a cualquier edad, y en su origen parecen influir la herencia y, como desencadenante, el estrés.

Hasta hace poco no había fármacos aprobados específicamente para ella, y los dermatólogos recurrían a corticoides infiltrados, minoxidil tópico o inmunosupresores fuera de indicación, con resultados variables y efectos secundarios notables. A eso se suma el impacto emocional de perder pelo de forma repentina, que explica el interés tanto por los fármacos como por las soluciones estéticas para la pérdida de cabello.

Tratamiento de la alopecia areata aprobado: los inhibidores JAK

En 2022 la FDA aprobó el baricitinib (Olumiant) para adultos con alopecia areata grave, el primer tratamiento sistémico específico para esta enfermedad. Bloquea las enzimas JAK1 y JAK2, que median el ataque inmunitario al folículo, y en los ensayos cerca del 40 % de los pacientes con la dosis más alta lograron al menos un 80 % de cobertura capilar a las 36 semanas.

En 2023 llegó el ritlecitinib (Litfulo), un inhibidor selectivo de JAK3 y TEC estudiado en más de 700 participantes y el primero autorizado desde los 12 años. La Agencia Europea de Medicamentos también ha evaluado estos fármacos, aunque el acceso depende de cada país y sistema sanitario.

Qué esperar de ellos

Requieren control médico estricto por posibles infecciones respiratorias, náuseas o alteraciones analíticas, y no todas las personas responden igual: influyen la extensión, el tiempo de evolución y factores individuales. La respuesta suele verse entre las 12 y las 24 semanas, y muchas veces hay que mantener el tratamiento para conservar el pelo.

Terapias en investigación

Más allá de los JAK aprobados, hay ensayos registrados en ClinicalTrials.gov con moléculas como el deuruxolitinib, otro inhibidor de JAK1/JAK2 con tasas de respuesta superiores al 50 % en los estudios; en Estados Unidos la FDA lo aprobó en 2024, pero su llegada a Europa depende todavía de la EMA. También se estudian terapias biológicas contra citoquinas como la IL-15 o la IL-21 y versiones tópicas de inhibidores JAK, pensadas para formas menos extensas o para evitar la medicación oral.

Las células madre mesenquimales y sus exosomas están en fases muy tempranas y sin evidencia sólida de eficacia. Muchos de los tratamientos que salen en titulares están en fase I o II, con pocos participantes y sin revisión por pares; antes de plantearte uno, comprueba su situación en la AEMPS o la EMA y coméntalo con un dermatólogo.

Tratamiento médico y soluciones estéticas: no son lo mismo

Los inhibidores JAK buscan modular la respuesta inmunitaria para que el folículo vuelva a producir pelo; necesitan receta y analíticas, y pueden tener contraindicaciones. Las soluciones estéticas, como la micropigmentación capilar, las fibras, las prótesis o el maquillaje específico, no generan pelo ni frenan la enfermedad, pero mejoran la sensación de densidad y la autoestima.

La micropigmentación deposita pigmento en la capa superficial del cuero cabelludo para simular folículos o dar densidad en las zonas afectadas. En una alopecia areata estable, con placas que no responden o con cicatrices, puede ser una opción válida y compatible con el tratamiento médico, por ejemplo mientras se espera su efecto; puedes ver cómo la planteamos en nuestro tratamiento de micropigmentación capilar en Málaga. Lo que no debe hacerse es esperar de ella lo que solo puede dar un fármaco. Trabajamos por etapas, valorando el resultado de cada sesión antes de seguir, algo útil en una enfermedad que puede cambiar de un mes a otro.

Por qué el diagnóstico dermatológico va primero

La pérdida de pelo repentina o en placas, el picor intenso, el dolor, el enrojecimiento, la descamación, las costras o las heridas son motivo de consulta, igual que una caída acompañada de cansancio extremo, cambios de peso, alteraciones menstruales o antecedentes autoinmunes. El dermatólogo hará la historia clínica, una tricoscopia y, si hace falta, analíticas o biopsia.

La alopecia areata se confunde con la tricotilomanía, la tiña capitis, el liquen plano pilar o la alopecia frontal fibrosante, que se tratan de forma completamente distinta. Además, los inhibidores JAK no se recomiendan si hay antecedentes de trombosis, infecciones activas o ciertos tipos de cáncer. Por eso en EDM Capilar pedimos siempre un diagnóstico dermatológico previo y derivamos al especialista si vemos signos de enfermedad activa o cambios recientes sin valorar.